- Tranquila Nicollete, ya voy- responde ella de una forma muy tajante.
-Bueno creo que es hora de que me marche - empieza a decir él cuando Ale le frena en seco.
-Ni de broma, tu no te mueves de aquí hasta que no me cuentes todo lo que esta pasando - confirma con seguridad.
Aquellos ojos tan intensos la hicieron retroceder y darse cuenta de que no tenia derecho de decirle nada. Aquel extraño muchacho la había salvado justo antes de que la violaran y ahora parecía que no estaba agradecida, cosa que lamentaba profundamente. Ese joven de mechones rubios le producía sentimientos encontrados: por un lado no quería que se fuese nunca ya que sentía una gran conexión hacia él, cosa que la llevaba al segundo sentimiento la ira que le producía no poder ser capaz de controlarse. Esto la desconcertaba ya que nunca se había sentido igual y, quizás por eso estaba actuando de esa manera nueva y desconocida para ella.
-Tu sabes que no eres así- comentó el chico como si estuviera leyéndole el pensamiento.
-¡¿Co-co-co-como?! - ni siquiera sabia que le quería preguntar. El joven bajó la cabeza en señal d desaprobación.
-¡Ale! ¿Con quién hablas? ¿Vienes ya? - Nicolette no dejaba de gritar.
-Al menos dime tu nombre - clavó sus ojos en la expresión vacía del chico y rogándole le pidió- Por favor.
-Como siempre, tu ganas - levantó la cabeza y se puso de pie a la vez y sin dejar de mirarla con esos atrayentes ojos añadió- Cory, me llamo Cory, ¿contenta?- y con esa última pregunta se esfumó dejando a Alessandra con millones de preguntas en la boca.
En ese momento su amiga la alcanzó y se fueron juntas de vuelta a la cafetería comentando el vandalismo que había últimamente por las calles. Cuando llegaron todos mostraron un repentino interés por su historia así que dejó que Nicolette la contara y ella se volvió a su casa todavía más preocupada. Nada más entrar su madre, que a esas horas estaría irritada por todo el día de trabajo empezó a hacerle preguntas como si fuese una terrorista y eso una investigación criminal. Ale utilizó su técnica más eficaz y fingió un dolor de cabeza por el que tuvo que encerrarse en su habitación, estrategia que no era del todo mentira porque con todo lo que había pasado en ese extraño día le iba a estallar el cerebro. Cogió su portátil puso el volumen al máximo, acción que le costó una grito de su madre para que bajase la música, y empezó a hablar con la que se había convertido en su mejor amiga aunque vivieran en partes muy distintas del país. Le contó todo lo que le había pasado porque sabía que ella la podría ayudar, siempre daba muy buenos consejos, pero cuando terminó todo empezó de nuevo. Su madre le volvió a gritar que bajase la música y Patricia, su amiga, le volvía a saludar como si nada, proceso que se repite unas cuatro veces más hasta que Ale se da por vencida y se desconecta.Parecía que todos los sucesos relacionados con Cory eran borrados automáticamente así que era imposible que se pudiese desahogar alguien. Exhausta de tumbó en la cama y sin poder evitarlo se echó a llorar. Todo esto la sobrepasaba con creces y no podía soportarlo pero cuando consiguió calmarse sus dudas volvieron de golpe, como un martillo que trata de dar forma al hierro candente. Con la última pregunta que se pudo quedar hasta que se durmió fue "¿Porque Nicolette no podía verle?".
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